Al alba del día 20 de marzo de 2003 comenzó la invasión anglo-estadounidense de Iraq. El 9 de abril las tropas estadounidenses ocuparon la totalidad de Bagdad. Durante esas tres semanas, un grupo de ciudadanos españoles - primero nueve, después siete - permanecimos en la capital iraquí, documentando casos de ataques contra población civil . A partir de esta labor se ha preparado el Informe titulado "Evaluación de los ataques contra población civil de Bagdad llevados a cabo por los gobiernos de EE.UU., Reino Unido y países aliados entre los días 20 de marzo y 5 de abril de 2003" , que documenta 42 casos de ataques contra población civil iraquí y cuyo resumen se resume a continuación .
Además de ser presentado ante este
"Tribunal de Opinión sobre la Guerra contra Iraq", este Informe
ha sido incorporado a las dos demandas presentadas en el Estado español
contra el gobierno Aznar por su implicación en la invasión y
ocupación de Iraq, la promovida por la Asociación Libre de Abogados
(ALA) y la presentada en el País Vasco. Así mismo, fue incluido
en la documentación de la demanda por Crímenes de Guerra presentada
ante la Justicia belga el pasado miércoles 14 de mayo contra el general
Tommy Franks -que dirigió las operaciones bélicas de EEUU y
Reino Unido en Iraq-, finalmente remitida a EE.UU. por el gobierno belga,
decisión recurrida por los promotores de la misma.
'Brigadas a Iraq contra la guerra':
Nuestra presencia en Bagdad derivaba de la iniciativa Brigadas a Iraq contra la guerra 'Mohammad Belaidi', puesta en marcha por la Campaña Estatal por el Levantamiento de las Sanciones a Iraq (CELSI) . A partir del 16 de febrero, cada semana y hasta el inicio de la invasión anglo-estadounidense, grupos territoriales del Estado español se desplazaron a Iraq con el doble objetivo de expresar la oposición mayoritaria de nuestra ciudadanía contra la guerra y su solidaridad con la población iraquí, denunciando al tiempo el apoyo del gobierno español a los planes bélicos de EE.UU. y Gran Bretaña contra Iraq. Durante ese periodo, cinco brigadas provenientes de Cataluña, Andalucía-Canarias, Asturias-Galicia, Madrid-Castilla y Euskadi-Cantabria, integradas por una media de 25 brigadistas, además de profesionales de los medios de comunicación, garantizaron una presencia permanente de ciudadanos y ciudadanas del Estado español en Iraq, en la iniciativa internacional más importante -en cuantía y duración- llevada a cabo contra la invasión de este país. Una vez iniciada la guerra, el grupo de brigadistas del Estado español que decidió permanecer en Bagdad constituyó el contingente internacional más numeroso presente en el país . El grupo Iraq Peace Team, una iniciativa de la organización estadounidense, con sede en Chicago, Voices in the Wilderness mantuvo igualmente en Bagdad durante la guerra un grupo de 17 personas de diversas nacionalidades, con el que estuvimos en permanente contacto.
Elaboración del Informe:
Todos los casos de ataques a población civil consignados en el Informe lo fueron de manera directa por nuestro grupo durante su estancia en Bagdad, por medio de la cumplimentación de 114 encuestas a víctimas supervivientes de estos ataques o familiares suyos testigos directos de lo acontecido, todos ellos civiles . Dos han sido las fuentes de información directa empleadas en la elaboración de este Informe: los hospitales y los propios lugares atacados. En primer lugar, desde el inicio de los bombardeos, visitábamos cada mañana almenos uno o dos de los hospitales de la capital que recibían a los heridos y muertos de los ataques, procurando establecer un muestreo al azar que permitiera obtener conclusiones significativas sobre la distribución territorial y características de los ataques. Los cinco hospitales regularmente visitados - aproximadamente un 10% de los 40 existentes en Bagdad- fueron:
a) Hospital al-Kindi, en el distrito de
Palestina, al este de la ciudad, margen izquierda del río Tigris (300
camas).
b) Hospital Universitario al-Yarmuk (1.200
camas), entre los distritos de Ma'amun, Yarmuk y Qadisiya, al sur de Bagdad,
en su margen derecha.
c) Ciudad Sanitaria Sadam (cuatro hospitales especializados con unas 600 camas cada uno de ellos), distrito de Aiwadhiya, al norte de la ciudad, en su margen izquierda.
d) Hospital al-Nouman, en el distrito de Aadamiya y próximo al de al-Kadimiya, al noroeste de la ciudad, en su margen izquierda.
e) Hospital Medina Sadam, en el barrio del
mismo nombre, al nordeste de la ciudad, margen izquierda del Tigris.
Estos cinco centros cubren adecuadamente todo el área de Bagdad.
La información recogida en estos
hospitales visitados incluía el testimonio de los propios heridos o,
en caso de gravedad o si se trataba de menores, de sus familiares, así
como los datos de los historiales clínicos, todo ello obtenido gracias
a la colaboración del personal sanitario iraquí. El hecho de
que varios miembros de nuestra brigada tengan formación sanitaria nos
permitió caracterizar adecuadamente la información aportada
por los profesionales iraquíes.
En ocasiones falta la filiación de
algunas de las víctimas, hora del ataque u otros datos de interés.
Ello se debe a que las entrevistas con los heridos o sus acompañantes,
y con el propio personal sanitario del hospital, se realizaban habitualmente
a las pocas horas de ingresadas las víctimas del ataque, en condiciones
que, por consideración hacia los afectados o por nuestra propia tensión,
a veces imposibilitaban una adecuada cumplimentación de todos los datos.
Por ello, cuando era posible, la información
recogida en los hospitales se completaba con entrevistas más prolongadas
con las familias afectadas, realizadas colectivamente unos días después
de producido el ataque, habitualmente en casas de parientes donde habían
sido acogidos, y que nos permitían además mostrar nuestro interés
sobre la recuperación de los heridos o el duelo por los fallecidos,
alejados ya de la tensión inevitable de las visitas hospitalarias.
Era práctica habitual de los facultativos iraquíes dar muy rápidamente
de alta a los heridos no extremadamente graves, incluso recién operados,
a fin de liberar cada día camas para los nuevos heridos en los ataques
continuos que sufría Bagdad.
En segundo lugar, esta información
inmediata y directa de las víctimas era complementada con los datos
aportados por los residentes de los lugares bombardeados, a los que acudíamos
habitualmente a las pocas horas de producirse el ataque y a los que en ocasiones
retornábamos en días posteriores a fin de entrevistarnos con
los vecinos de familias afectadas a las que no habíamos podido localizar
en nuestras visitas hospitalarias.
La reconstrucción de las historias
familiares de las víctimas de los bombardeos ha sido laboriosa y en
ocasiones infructuosa. Debido a la destrucción sistemática de
los centros de telecomunicaciones de la mayoría de los barrios de Bagdad
(en ocasiones bombardeados hasta tres veces en días consecutivos, como
el de Aadamiya), cuando se producía un ataque, ante la imposibilidad
de avisar a las ambulancias para la recogida de las víctimas, los familiares
y vecinos transportaban a los heridos y agonizantes a distintos hospitales
que, al estar igualmente incomunicados entre sí, no podían informar
a los familiares sobre sus respectivos ingresos.
Los 42 ataques consignados en el Informe
no deben ser consideradas todos los llevados a cabo por las fuerzas anglo-estadounidenses
en Bagdad, pero sí una muestra significativa sobre su amplitud, sistematicidad
y gravedad en cuanto a número de víctimas civiles y daños
materiales causados por los ataques anglo-estadounidenses. Como hemos indicado,
este Informe cubre los 17 primeros días de bombardeos y ataques terrestres
en el área de Bagdad . Hasta el jueves 3 de abril pudimos desplazarnos
fuera de Bagdad, incluida su periferia suroccidental, por donde se producían
los intentos de penetración estadounidenses, visitando ese mismo día
una aldea bombardeada con anterioridad, Yisridial. A partir de esa fecha y
hasta el mismo miércoles 9 de abril pudimos aún cruzar al otro
lado de la ciudad (la margen derecha u occidental, al-Karj), ya parcialmente
ocupada por los estadounidenses. Sin embargo, a partir del 4 de abril, los
intensísimos combates primero por la toma del Aeropuerto Internacional
Sadam (situado al suroeste de Bagdad) y después por la ocupación
de los barrios de la margen derecha del Tigris, colapsarían definitivamente
los hospitales en ambos lados de la ciudad, imposibilitando nuestra tarea
de recogida de información detallada sobre las víctimas durante
los días finales del asalto a Bagdad. Además, desde el día
3 de abril, la totalidad de Bagdad quedó sin suministro eléctrico
por el bombardeo de al menos cuatro centrales eléctricas de su periferia,
dificultando aún más el trabajo en los hospitales, que dependían
para el mantenimiento de una actividad cada vez más intensa de generadores
insuficientes.
En nuestra última visita al hospital
al-Yarmuk, el día 4 de abril, se nos informó de que el número
de heridos ingresados se había multiplicado en las últimas horas
por cinco. Nuestra propia percepción de la intensidad de los combates
y los testimonios posteriores de quienes los habían sufrido directamente
nos permite afirmar que la ocupación de la parte suroccidental de Bagdad
ocasionó un muy elevado número de víctimas civiles, a
las que ha de añadirse la de los milicianos y soldados iraquíes
que participaron en la defensa de Bagdad.
Un ataque permanente contra Bagdad:
Los bombardeos y ataques con misiles se
realizaron desde los primeros días de la invasión de manera
continuada, tanto de día como de noche y de madrugada, contra cualquier
barrio, suburbio o pueblo del área metropolitana de Bagdad, un perímetro
de 50 kilómetros de diámetro que alberga a cinco millones de
habitantes.
A los pocos días de iniciada la guerra,
las sirenas antiaéreas de Bagdad dejaron de sonar por ineficaces, dada
la continuidad de los bombardeos. Sin aviación operativa propia y con
muy limitadas defensas antiaéreas, EE.UU. y Gran Bretaña pudieron
bombardear Bagdad con total impunidad. A plena luz del día era posible
observar cómo los caza-bombarderos picaban una y otra vez sobre los
barrios de la ciudad produciendo un peculiar sonido chirriante, dejando caer
su cargamento de bombas, luminosas y claramente visibles. Igualmente, era
plenamente perceptible el sonido de los superbombarderos estadounidenses volando
a baja altura sobre la ciudad, especialmente durante las madrugadas. Es reiterativo
el recuerdo de estar visitando los hospitales y sentir el impacto cercano
de bombas y misiles, que hacían vibrar los cristales y las paredes
de las salas donde estaban los heridos de anteriores ataques.
Con el paso de los días, el número
de víctimas mortales y la gravedad de las heridas de los supervivientes
fue aumentando: si los primeros heridos lo fueron por derrumbe de edificios,
avanzada la guerra pudimos constatar que la mayoría lo eran por los
efectos de la metralla -extremadamente mortífera- y del fuego. Descripciones
de afectados y del personal sanitario iraquí confirman que fueron utilizadas
bombas de fragmentación (o de racimo).
A cada una de las personas entrevistadas
en los hospitales -heridos o familiares de éstos- le formulábamos
la pregunta de si había algún centro gubernamental o instalación
militar próximo al lugar afectado que pudiera explicar el ataque, dato
que contrastábamos asimismo en las visitas a los puntos atacados: solo
excepcionalmente cabe considerar alguno de los daños a población
civil bagdadí aquí consignados como consecuencia -"daño
colateral"- de un ataque contra instalaciones oficiales adyacentes o
resultado de los combates terrestres.
En nuestras visitas a los hospitales de
Bagdad durante las tres semanas de guerra, hemos encontrado en todo momento
un cuerpo profesional sanitario abnegado, solícito y extremadamente
eficaz, y ello pese a la precariedad de medios impuesta por 12 años
de sanciones internacionales y la grave situación provocada por los
continuos ataques contra la ciudad y la destrucción de su infraestructura
civil.
Resultados y conclusiones:
Número de ataques: A partir de las
114 encuestas individuales de personas heridas, nuestro Informe documenta
42 ataques llevados a cabo por las fuerzas anglo-estadounidenses en el área
metropolitana de Bagdad en 17 días, entre el 20 de marzo y 5 de abril
de 2003. Ello supone una media de entre dos y tres ataques diarios. Los ataques
se producían a cualquier hora del día y de la noche. No están
incluidos los posteriores a esa fecha del 5 de abril, los llevados a cabo
para la toma de la parte suroccidental de la ciudad, sin duda los más
intensos, que necesariamente debieron producir un número muy elevado
de heridos y muertos entre los residentes civiles de estos barrios.
Distribución espacial de los ataques:
Como muestra el Informe, toda el área metropolitana de Bagdad fue intensamente
bombardeada, tanto barrios de la zona urbana de la ciudad como suburbios de
su periferia y, en algunos casos, pueblos cercanos. El Anexo I muestra 28
lugares atacados por medio de bombardeos aéreos, lanzamiento de misiles
o que sufrieron fuego terrestre.
Naturaleza de los objetivos: En ningún
caso, salvo en los ataques contra el Aeropuerto Internacional Sadam y sus
alrededores (cuatro de los 42 casos aquí presentados), pudimos identificar
instalación gubernamental o militar alguna en las proximidades de los
lugares bombardeados que pudiera explicar el ataque.
Reiteración de los ataques: Se registran
varios casos de bombardeos reiterados sobre determinados puntos de la ciudad
. Así, el barrio de al Sha'ab fue atacado cuatro veces en seis días;
en el de al-Yusifia registramos cuatro ataques en 10 días, dos de ellos
en la misma fecha, el 3 de abril; en el de Palestina tenemos datos de tres
bombardeos, los días 29 y 30 de marzo.
Tipo de armamento utilizado: Lo ataques
aquí presentados lo fueron por bombardeo aéreo, lanzamiento
de misiles de crucero y ataque terrestre. Pese a haber ser sido testigos de
ataques de helicópteros Apache en la mañana del día 9
de abril en nuestra zona de residencia, no hemos consignado testimonio de
víctimas producidas por este tipo de armamento.
De los testimonios de las víctimas
y supervivientes de los bombardeos, así como del personal sanitario,
cabe considerar como plausible que las fuerza anglo-estadounidenses utilizaron,
al menos en cinco ocasiones aquí consignadas, bombas de fragmentación
o de racimo, prohibidas por la legislación internacional.
Asimismo, todo parece indicar que los ejércitos
de EEUU y Gran Bretaña han vuelto a usar munición revestida
con uranio empobrecido durante la invasión y ocupación de Iraq.
Los residuos contaminantes pueden superar la cantidad que aún permanece
en el país desde la guerra de1991, y que se asocia al incremento espectacular
de cánceres, abortividad y malformaciones congénitas entre la
población iraquí -sobre todos en el sur del país- y el
denominado "Síndrome de la Guerra del Golfo" entre los veteranos
occidentales. Antes incluso de que finalizara la guerra, diversas fuentes
comenzaron a denunciar la utilización de armamento de uranio empobrecido
por parte de EEUU y Gran Bretaña en la invasión de este país
y la violación flagrante de la resolución de Naciones Unidas
(NNUU) que clasifica este tipo de armamento como de destrucción masiva
ilegal. El estudio llevado a cabo por un equipo de investigación de
la organización Christian Science Monitor establece que solamente en
la capital iraquí se han hallado numerosos lugares y objetos con un
nivel de radioactividad que supera en muchos casos por 1.000 los niveles normales
de inocuidad.
Edades de los heridos:
El 38,23% de los heridos encuestados son menores de 16 años, y el 22,55%
tienen entre 16 y 25 años. Demográficamente Iraq es un país
joven. Ello explica parcialmente que el mayor porcentaje de heridos corresponda
a menores de 16 años. Sin embargo, dos días antes del inicio
de la guerra quedaron suspendidas las clases en el país, por lo cual
era habitual ver a los niños y niñas jugando en las calles de
Bagdad. Cabe recordar al respecto que algunos de los ataques más mortíferos
afectaron precisamente a grupos de niños y niñas que se encontraban
jugando en la calle, en barriadas muy densamente pobladas, como el registrado
contra un mercado en Shu'ala el 28 de marzo, en el que murieron 25 niños
que jugaban al fútbol junto al mercado en el calló el proyectil.
La estimación de las víctimas
mortales:
Como se ha indicado, cumplimentamos un total de 114 encuestas de personas
heridas. A partir de sus testimonios directos o de sus familiares, así
como de las informaciones facilitadas por el personal sanitario de los hospitales
visitados, hemos podido documentar un total de 204 víctimas mortales
y 583 heridos en los ataques referidos en este Informe, todos ellos civiles.
La media por ataque es de 4,53 muertos y 12,95 heridos. Cabe señalar
la aniquilación en varios casos de familias completas, y el gran número
de huérfanos.
El Departamento de Defensa estadounidense
ha indicado que no proporcionará una estimación final sobre
el número de víctimas civiles ni militares iraquíes.
La última cifra oficial iraquí de civiles muertos -1.254- corresponde
al 3 de abril, es decir, antes del asalto final contra la capital y de los
más intensos ataques y combates . Por su parte, la iniciativa Iraq
Body Count Project establece un número máximo y mínimo
de civiles muertos a partir de datos provenientes esencialmente de medios
de comunicación internacionales, respectivamente, 7.046 y 5.430.
Durante el período que cubre nuestro
Informe, el Iraq Body Count Project da cuenta de 14 ataques (de ellos, seis
sin especificar), con un total mínimo de 180 muertos y máximo
de 215, según las diferentes agencias o medios de comunicación
que refieren los ataques. De los 42 ataques documentados por nuestro grupo
solamente cinco están también consignados en el Iraq Body Count
Project.
De la comparación de los datos presentados
en nuestro Informe y de los recogidos por el Iraq Body Count Project cabe
hacer al menos dos consideraciones. La primera, que hubo un gran número
de ataques contra áreas residenciales de Bagdad que no fueron registradas
por los medios de comunicación internacionales ni por las organizaciones
humanitarias presentes en la ciudad durante las tres semanas de guerra. Teniendo
en cuenta que con nuestras visitas hemos podido cubrir apenas el 10% de los
hospitales de Bagdad, cabe considerar que el casi medio centenar de incidentes
presentados en nuestro Informe no da cuenta de la amplitud de los ataques
sufridos por sus habitantes. Efectivamente, nuestro recuerdo es el de una
ciudad sometida constantemente a bombardeos aéreos y ataques con misiles,
con una regularidad monótona de impactos claramente perceptibles cada
pocos minutos, 24 horas sobre 24 horas, durante todos los días que
permanecimos en Bagdad.
La segunda consideración -que se
desprende de la anterior- es que la estimación de víctimas mortales
aquí presentada puede ser considerada como moderada, al igual que la
presentada por el Iraq Body Count Project. La cifra de muertos contabilizados
por nosotros a partir de los testimonios directos de heridos, familiares y
vecinos (204) se sitúa entre los valores mínimo y máximo
del Iraq Body Count Project (180 y 215, respectivamente), pese a que el número
de ataques consignados en su web sea menor. En las visitas a los lugares atacados
hemos podido confirmar, por las dimensiones de los cráteres provocados
por los impactos de las bombas o de los misiles, que la recuperación
o la identificación de los cadáveres era imposible. De igual
manera, se acumulaban en las morgues de los hospitales trozos de cadáveres
de imposible identificación individual. Además, en muchas ocasiones
los heridos, familiares o vecinos no podían dar cuenta de la suerte
de sus allegados o conocidos tras un ataque: la imposibilidad de avisar a
las ambulancias tras el impacto debido al corte de las líneas telefónicas,
a fin de evacuar conjuntamente a los heridos a un mismo hospital, imposibilitaba
en aquellos días un cómputo exacto de las víctimas, rebajando
sin duda el número real de muertos. Difícil será, en
suma, establecer el balance exacto de las víctimas ocasionadas por
el ataque y la toma de Bagdad por las fuerzas anglo-estadounidenses y aliadas,
al igual que por la ocupación del conjunto del país.
Consideración final:
Los daños causados a la población
civil durante las tres semanas en las que Bagdad fue atacada no se debieron
en absoluto a errores, ni representan los "daños colaterales"
de una táctica de guerra quirúrgica, cuyo único objetivo
hubiera sido destruir las infraestructuras gubernamentales y militares de
la ciudad. Nuestra consideración entonces y ahora es que fueron ataques
premeditados, destinados a causar el mayor número posible de víctimas
civiles, muchos de ellos llevados a cabo de manera reiterada contra áreas
muy densamente pobladas y humildes de la capital iraquí. La lógica
de este proceder solo encuentra explicación en la voluntad deliberada
de los mandos políticos y militares estadounidenses y británicos
de provocar terror y minar la voluntad de resistencia de la población
bagdadí. La denominación que las fuerzas anglo-estadounidenses
dieron a la campaña aérea sobre Iraq, Impacto y pavor, trasluce
claramente esta estrategia.
Al no ser especialistas en el campo del
Derecho no nos corresponde calificar los hechos referidos en nuestro Informe
como constitutivos de delito de Crímenes de Guerra y Crímenes
contra la Humanidad. Aportamos este Informe para que las personas competentes
en la materia -especialmente, abogados y juristas puedan proceder a enjuiciar
por tales delitos a los responsables civiles y militares de la barbarie cometida
contra el pueblo iraquí, en primer lugar el presidente de EE.UU. George
W. Bush, el primer ministro británico Tony Blair y el presidente del
gobierno español José María Aznar, quien con sus decisiones
políticas posibilitó que los bombardeos sobre Bagdad y el resto
de Iraq tuvieran el carácter mortífero que hemos procurado establecer.
Anexo I: Ataques contra población
civil documentados en el Informe
1. Al-Qadisiya (22 de marzo)
2. Al-Sha'ab (24 de marzo)
3. Aadamiya (24 de marzo)
4. Aeropuerto Internacional Sadam (24 de marzo)
5. Bagdad Centro (25 de marzo)
6. Al-Yusifia (25 de marzo)
7. Al-Rashid (25 de marzo)
8. Yisridial (25 de marzo)
9. Al-Sha'ab (26 de marzo)
10. Al-Rashid (26 de marzo)
11. Al-Yusifia (26 de marzo)
12. Al-Sha'ab (28 de marzo)
13. Shu'ala (28 de marzo, primer ataque)
14. Shu'ala (28 de marzo, segundo ataque)
15. Ahel (28 de marzo)
16. Al-Sha'ab (29 de marzo)
17. Al-Qahira (29 de marzo)
18. Palestina (29 de marzo)
19. Sumer (29 de marzo)
20. Yisridial (29 de marzo)
21. Palestina (30 de marzo, primer ataque)
22. Palestina (30 de marzo, segundo ataque)
23. Safaraniya (30 de marzo)
24. Al-Amin (31 de marzo)
25. Shorta Rabaa (31 de marzo)
26. Al-Sweeb (31 de marzo)
27. Al-Baya (31 de marzo)
28. Fdeilia (31 de marzo)
29. Abu Dshir (1 de abril)
30. Al-Suera (2 de abril)
31. Medina Sadam (2 de abril)
32. Ad-Dora (2 de abril)
33. Al-Sweeb (2 de abril)
34. At-Turaz (2 de abril)
35. Bagdad Sur (3 de abril)
36. Al-Yusifia (3 de abril, primer ataque)
37. Al-Yusifia (3 de abril, segundo ataque)
38. Alrededores del Aeropuerto Internacional Sadam (3 de abril)
39. Raduania (3 de abril)
40. Alrededores del Aeropuerto Internacional Sadam (4 de abril)
41. Furat (5 de abril)
42. Bagdad Djidida (5 de abril)
Anexo II: Relación de barrios, distritos,
zonas y poblaciones de bagdad y alrededores objetivo de los ataques registrados
en el Informe
1. Al-Qadisiya
Distrito del suroeste de la ciudad. Registrado un ataque el 22 de marzo.
2. Al-Sha'ab
Distrito del norte de la ciudad. Registrados cuatro ataques los días
24, 26, 28 y 29 de marzo.
3. Raagba Jatum
Distrito de Aadamiya, norte de Bagdad. Registrado un ataque el 24 de marzo.
4. Áreas residenciales próximas del Aeropuerto Internacional
Sadam
Suroeste de Bagdad. Registrados tres ataques los díos 24 de marzo,
y 3 y 4 de abril.
5. Plaza de al-Andalus
Bagdad Centro. Registrado un ataque el 25 de marzo.
6. Al-Yusifia
Suburbio al sur de Bagdad. Registrados cuatro ataques los días 25 y
26 de marzo, y dos el 3 de abril.
7. Al-Rashid
Barrio al oeste de la ciudad. Registrados dos ataques el 25 y 26 de marzo.
8. Yisridial
Pueblo situado a 12 kilómetros al este de Bagdad, distrito de Nahrawaan,
en la carretera Bagdad-al-Kut. Registrados dos ataques los días 25
y 29 de marzo.
9. Shu'ala
Suburbio de la periferia noroccidental de la ciudad. Registrados tres ataques,
dos el día 28 y uno el 29 de marzo.
10. Ahel
No ubicado. Registrado un ataque el 28 de marzo.
11. Al-Qahira
Distrito céntrico del nordeste de la ciudad, próximo a la Universidad
Mustansiriya. Registrado un ataque el 29 de marzo.
12. Palestina
Distrito de la zona este de la capital. Registrados tres ataques, uno el día
29 y dos el 30 de marzo.
13. Sumer
Distrito suroriental de la capital. Registrado un ataque el 29 de marzo.
14. Safaraniya
Suburbio del sur de la capital. Registrado un ataque el 30 de marzo.
15. Al-Amin
Barrio de la periferia suroccidental de Bagdad. Registrado un ataque el 30
de marzo.
16. Shorta Rabaa
Barrio al suroeste de la capital. Registrado un ataque el 31 de marzo.
17. Al-Sweeb
Aldea de la periferia suroriental de la capital. Registrados dos ataques los
días 31 de marzo y 2 de abril.
18. Al-Baya
Barrio del distrito de al-Jazair, al suroeste de la ciudad. Registrado un
ataque el 31 de marzo.
19. Fdeilia
Barriada del nordeste de Bagdad. Registrado un ataque el 31 de marzo.
20. Abu Dshir
Distrito del sureste de la ciudad. Registrado un ataque el 1 de abril.
21. Al-Suera
Área rural a 15 kilómetros al suroeste de Bagdad. Registrado
un ataque el 2 de abril.
22. Medina Sadam
O al-Thawra, distrito situado al nordeste de la ciudad. Registrado un ataque
el 2 de abril.
23. Ad-Dora
Distrito al sur de la ciudad. Registrado un ataque el 2 de abril.
24. At-Turaz
Suburbio del sureste de Bagdad. Registrado un ataque el 2 de abril.
25. Carretera de Diyala
Bagdad Sur. Registrado un ataque el 3 de abril.
26. Raduania
Barrio cercano al aeropuerto. Registrado un ataque el 3 de abril.
27. Furat
Barrio suroccidental de la capital. Registrado un ataque el 5 de abril.
28. Bagdad Djidida
Barrido de la zona suroriental de la capital. Registrado un ataque el 5 de
abril.
Carlos Varea,
Profesor de Antropología de la Universidad Autónoma de Madrid,
miembro del Comité de Solidaridad con la Causa Árabe y coordinador
de las Brigadas a Iraq contra la guerra.
_________________________________________
Quiénes somos · Historia
· Actividades · Delegaciones
Revista El vuelo de Ícaro
· Documentos · Comunicados
'IMPACTO Y PAVOR':UNA EVALUACIÓN DE LOS ATAQUES
CONTRA POBLACIÓN CIVIL DE BAGDAD DURANTE LA INVASIÓN DE IRAK
Carlos Varea, Profesor de Antropología de la Universidad Autónoma
de Madrid, miembro del Comité de Solidaridad con la Causa Árabe
y coordinador de las Brigadas a Iraq contra la guerra