Tras casi 25 años de ocupación ilegal marroquí, en contra de la tajante resolución del Tribunal Internacional de La Haya que reconocía la existencia secular de una identidad saharaui independiente antes de la colonización española y rechazaba las pretensiones anexionistas del Reino de Marruecos, nos encontramos, sin duda, ante un nuevo ejemplo internacional de cómo la defensa de los Derechos Humanos —al margen de la retórica institucional de las buenas palabras— son siempre postergados y subordinados a los intereses económicos (la mayoría de las veces bastardos y espúreos). Cualquier persona mínimamente informada sobre el asunto conocía, sin duda, que el conflicto saharaui no se dirimía exclusivamente entre el Reino de Marruecos y la República Árabe Saharaui Democrática (RASD), sino que en tal conflicto siempre han intervenido países con intereses económicos y geopolíticos (es decir, económicos) en la zona. Estos países, entre los que se encuentran EE.UU., Francia y España, han salido actualmente de su fingida neutralidad y han apostado firmemente por su socio marroquí (apadrinando la llamada "tercera vía" en el Sáhara, que convertiría a este país en una provincia marroquí con cierta autonomía política); socio marroquí que, curiosamente, es el responsable de la larga lista de violaciones impunes de los Derechos Humanos en el Sáhara Occidental: torturas, desapariciones forzosas, ejecuciones extrajudiciales o sumarias, procesos judiciales injustos, detenciones arbitrarias, bombardeos con napalm y fósforo blanco, estado de sitio, bloqueo de informaciones, excesiva presencia policial y militar con más de 250.000 agentes marroquíes, represión cotidiana e impune, ausencia de libertad de expresión, y política de implantación de colonos con el objetivo de desnaturalizar la composición demográfica del territorio. El alcance de la represión ha sido tal que, según AFAPREDESA (Asociación de Familiares de Presos y Desaparecidos Saharauis), prácticamente todas las familias de los territorios ocupados tienen un pariente muerto, desaparecido o torturado.

Recientemente hemos tenido conocimiento de la detención arbitraria de tres saharauis, Cheikh Khaya, Brahim Leghzal y Laârbi Massoudi, activistas por la defensa de los Derechos Humanos. La madrugada del 6 de diciembre de 1999 fueros detenidos por la policía marroquí, apoyada por unidades del Ejército, agentes del Departamento de Seguridad Territorial y Gendarmería Real. El 14 de febrero comparecieron ante el juez de instrucción de Agadir, negando las acusaciones y las declaraciones realizadas bajo torturas y malos tratos. El juez decidió mantener a los presos políticos bajo custodia hasta el 14 de abril de 2000, no fijando ninguna fecha para el juicio de los mismos. Por este motivo, los tres presos saharauis han iniciado una huelga de hambre ilimitada desde el 22 de febrero, en protesta por su detención ilegal y en exigencia de un proceso judicial transparente y limpio con la presencia de organizaciones internacionales de defensa de los Derechos Humanos. Hasta la fecha, no se les ha permitido a los tres presos políticos acceder a una consulta médica mínima que dictamine las secuelas de la tortura y los malos tratos a los que han sido sometidos.

Sin embargo, nos encontramos ante un mero ejemplo del clima de silencio e impunidad en el que se desenvuelven las violaciones de los Derechos Humanos en el Sáhara Occidental. Podemos recordar, también, el caso de las dos hermanas saharauis, Fatma y Mamía Salek, que permanecieron recluidas en cárceles marroquíes durante 16 años. Su "delito" no fue otro que intentar escapar sin éxito de la ocupación marroquí, en 1975, hacia el exilio argelino, donde malviven, desde entonces, más de 160.000 saharauis en condiciones de extrema necesidad. Fatma y Mamía Salek, actualmente liberadas de la represión marroquí, sufrieron todo tipo de vejaciones y torturas. "La vida en la prisión era esperar otra paliza." Sus carceleros las mantenían desnudas en celdas frías y sucias: "Si nos veían llorar, nos pegaban más", relataron hace apenas dos meses en Sevilla, tras su huida en patera hacia España.

Entre tanto, el Plan de Paz de la ONU-OUA, cuyo horizonte final era el Referéndum de Autodeterminación del Pueblo Saharaui, permanece completamente bloqueado. La causa de tal bloqueo no es otra que el consentimiento, por parte de las Naciones Unidas, de admitir a trámite la gran mayoría de las apelaciones presentadas por ciudadanos marroquíes a la lista de votantes establecida por la MINURSO; apelaciones que, aplicando estrictamente las "Directrices operacionales para la aplicación del procedimiento de apelación" (documento S/1999/483/Add.1, de 13 de mayo de 1999), deberían haber sido rechazadas por que no se presentaron pruebas nuevas en el momento de la apelación. Dicha transigencia de las Naciones Unidas y de la Comunidad Internacional va unida a la creación de un nuevo escenario la llamada "tercera vía" que resolvería, a nuestro juicio de manera indigna e infame, el problema saharaui.

Mientras tanto, los saharauis recluidos en los territorios ocupados, y sus hermanos refugiados en los campamentos de Tinduf, esperan la celebración de un Referéndum de Autodeterminación limpio y transparente que les permita expresar lo obvio: que el Sáhara es de los saharauis. Malos tiempos corren si tenemos que defender lo obvio.




Liga Española Pro-Derechos Humanos
(Publicado en el Heraldo de Aragón: 28 de marzo de 2000)





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"Nos encontramos, sin duda, ante un nuevo ejemplo internacional de cómo la defensa de los Derechos Humanos (al margen de la retórica institucional de las buenas palabras) son siempre postergados y subordinados a los intereses económicos (la mayoría de las veces bastardos y espúreos)"

 

 

 

 

"El alcance de la represión ha sido tal que, según AFAPREDESA, prácticamente todos las familias de los territorios ocupados tienen un pariente muerto, desaparecido o torturado"

 

 

 

 

 

 

"Mientras, los saharauis (...) esperan la celebración de un Referéndum de Autodeterminación limpio y transparente que les permita expresar lo obvio: que el Sáhara es de los saharauis. Malos tiempos corren si tenemos que defender lo obvio"

 

 

 

 

 

 

 

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