Por enésima vez la Comunidad Internacional debe tratar el bloqueo de uno de los temas más delicados en el ámbito de las relaciones internacionales. Tristemente continuamos hablando de la obstaculización por Marruecos del referéndum del Sahara Occidental y, en consecuencia, del presente y futuro de la República Saharaui, una cuenta pendiente que debería haber sido zanjada hace bastante tiempo atrás.

Estamos ante uno de los últimos conflictos de descolonización de la historia contemporánea. Es, cuanto menos, escandaloso. En 1966, las Naciones Unidas creyeron conveniente que se abriera un proceso de autodeterminación en el Sahara Occidental dada la razonable petición del pueblo saharaui, con la intención de culminarlo en 1974. Este mismo año, el Gobierno Español decide celebrar el ansiado referéndum en los seis primeros meses del año siguiente bajo la aprobación y las garantías de las Naciones Unidas. Realiza un censo entre las tribus sabarauis como primer paso del proceso, consiguiendo la cifra de 75.000 votantes. Hasta este momento todo parecía funcionar con cierta coherencia. Las cartas estaban puestas sobre la mesa con suficiente claridad. El Tribunal Internacional de La Haya lleva a cabo un estudio de la situación llegando a la conclusión de que no existía ningún vínculo de soberania entre el área del Sahara Occidental y el Reino de Marruecos o el conjunto mauritano. De este modo dictamina que "no se ha comprobado la existencia de vínculos jurídicos que puedan modificar la resolución relativa a la descolonización del Sahara Occidental y en particular el principio de autodeterminación mediante la expresión libre y auténtica de las poblaciones del territorio". Es entonces cuando Marruecos comienza su andadura en sus intentos de frenar la independencia del Sabara Occidental interpretando el veredicto como un apoyo a sus reivindicaciones. Es el punto de partida de toda una serie de acciones realizadas por este país, pero teniendo por cómplice a toda la Comunidad Internacional. Sería conveniente recordar la luz verde de Estados Unidos y el apoyo de Francia a la tristemente famosa "Marcha Verde" en la que miles de marroquíes y mauritanos invaden el territorio saharaui. España se comprometió por las voces más autorizadas a defender los derechos del pueblo saharaui, un gesto poco alentador cuando el mismo mes se hace entrega del territorio a Marruecos y Mauritania tras la firma en Madrid de los acuerdos tripartitos el 14 de Noviembre de 1975. Todo parece el resultado de una gran farsa internacional llena de contradicciones. ¿Con qué derecho se creía en posesión España para realizar esta entrega cuando años antes se había comprometido a llevar a cabo un "serio" proyecto de independencia? ¿Cómo podemos vanagloriarnos de lo exitosa que fue la transición, como demócratas, si estamos arrastrando esta mancha?.

Mientras tanto la desilusionada población saharaui proclama la constitución de la República Arabe Saharaui Democrática en medio de una dura represión marroquí que es contestada por el Frente Polisarlo en la medida de sus posibilidades. Años más tarde surge otra curiosa contradicción. Tras comprometerse Felipe González ya consolidada la democracia, con el Frente Polisario a apoyarlo con el PSOE hasta el final, en 1983 España firma con Marruecos un acuerdo pesquero que afecta al banco saharaui, a la vez que un acuerdo de venta de armas.

El pueblo saharaui, después de 17 años de lucha, consigue que el Estado Saharaui sea reconocido por más de 70 países y ser admitido como miembro de la Organización de los Estados Africanos. Pero también, logra que la Comunidad Internacional adopte un Plan de Paz, por medio del cual se crea la MINURSO y se establece un calendario para la organización de un referéndum de autodeterminación, aprobado por el Consejo de Seguridad y aceptado por Marruecos. Dicho referéndum sería organizado por Naciones Unidas en Enero de 1992. Pero Marruecos consigue retrasarlo hasta hoy, a pesar de los esfuerzos del nuevo Secretario General de la ONU.

Hoy, tras el impulso dado por Baker a través de los acuerdos de Houston al proceso y de la cooperación del Polisario para la identificación de votantes, vemos que Marruecos sigue recurriendo a sus clásicas maniobras, con la presentación de otros 65.000 súbditos marroquíes para ser identificados por la ONU, con el impedimento de la instalación de ACNUR, con el secuestro de material de desminado, con la negativa a firmar el estatuto de las Fuerzas y con la constante violación de los derechos humanos.

Es escandaloso, que a pesar de haber obstaculizado el Proceso de Paz, el referéndum de autodeterminación de un pueblo hermano, el saharaui, en cuyo problema España tiene responsabilidades éticas, morales y políticas, se abran todas las puertas en España a cinco ministros marroquíes que vienen a vanagloriarse de que "Marruecos ha cambiado, que hay democracia y respeto a los derechos humanos.... y que vayamos a invertir".

• ¿Qué pasó con los cientos de desaparecidos marroquíes?
• ¿Qué pasó con Serfati?
• ¿Qué pasó con los 448 desaparecidos saharauis?
• ¿Por qué sigue obstaculizando el Plan de Paz del Sáhara Occidental?

Esto decididamente, es una maniobra pilotada por el Sr. Yusufi, pero dirigida por quien ha gobernado y sigue gobernando con terror durante los últimos 40 años el país vecino. Y si el Gobierno les da el apoyo, nos demostrará que en este tema no son neutrales. Desgraciadamente, en esto nuestros gobernantes se alían nuevamente con el verdugo contra la víctima que es un pueblo hermano que vive a 90 millas de Canarias.

En lo que respecta al pueblo español, a las fuerzas políticas, sindicatos, ONG's, parlamentarios y a miles de personas que admiran, respetan y apoyan al pueblo saharaui, se mantendrá la movilización hasta que Marruecos coopere seriamente con la ONU y el Pueblo Saharaui alcance la plenitud de derechos. Porque estamos convencidos que si la democracia española no consigue quitarse esta espina clavada en la dignidad de cada español, no habrá acabado por consolidarse el Estado de Derecho. Nadie debe olvidar que el dolor y la injusticia que padecen los saharianos son tarnbién nuestros.

El Gobierno Español no debe mantener una actitud pasiva o escudarse detrás de una falsa neutralidad, ni tampoco seguir esperando a que va a hacer la ONU, sino que conforme al sentir del Pueblo Español, a las responsabilidades históricas y a los lazos culturales, adoptar una actitud de defensa de los derechos del pueblo saharaui y de protagonismo en el Proceso de Paz. Porque, además, se trata de una situación que afecta a la paz y a la estabilidad en una zona de la que nos separan 90 millas. Por último, los gobiernos deben condicionar las ayudas a la cooperación a la solución definitiva del problema del Sahara Occidental y al respeto de los derechos humanos.



Francisco José Alonso Rodríguez
Presidente Nacional de la Liga Española Pro-Derechos Humanos





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"Tristemente continuamos hablando de la obstaculización por Marruecos del Referéndum del Sahara Occidental y, en consecuencia, del presente y futuro de la República Saharaui"

 

 

 

 

 

 

 

 

 

"Mientras tanto la desilusionada población saharaui proclama la constitución de la República Árabe Saharaui Democrática en medio de una dura represión marroquí que es contestada por el Frente Polisario en la medida de sus posibilidades"

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

"Porque estamos convencidos que si la democracia española no consigue quitarse esta espina clavada en la dignidad de cada español, no habrá acabado por consolidarse el Estado de Derecho"

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